13.9.08

El Humus es el hombre lo que el Hombre es el Humus

Alguna vez escuche, sentado frente a la caja maléfica, que los hombres marchan, sin remedio, hacia dos destinos: al matrimonio y a la tumba; a lo que otro respondia que si ese era el caso, solo existia uno.
Pero algo falta. ¡Ah!, ¡Sí! señor guionista cajistico, ¡no lo olvides!, hay un tercer destino: el aburrido e inevitable olvido.
No hay día en que no se recuerde a Roma, en su gloria de babilonia mediterranea, madre poderosa de mil naciones, del vicioso (y aun actual) "pan y circo", de las culturas bastardas de occidente, del romance de nuevo y viejo mundo. No hay día que no se piense en la poderosa España de antaño, que le hacia frente a las naciones de Europa, amenazaba a Francia, a Inglaterra, a Italia, a los "Moros"; toda curiosa, toda soñadora. No hay día, que no se piense en la magnificencia dorada del los Incas, hijos dorados del Sol, guerreros intrépidos de los Andes, señores indiscutibles de la tierra, el cielo y las almas de sus súbditos. No hay quien no las recuerde y no piense alarmado si hasta ellas cayeron olvidadas por su peso de grandeza, que le pasaría al bárbaro anónimo de las batallas de las Galias, deseoso de la sangre y victoria frente al soldado disciplinado, venido de las tierras del lacio, a quien Roma le ha embriagado el néctar de su soberbia, pese a su simple mortandad; o que le sucedería a ese hombre fiel a su señor, que en sus días como hombre nacido del sol, ve como su Dios-bajado-a-la-tierra es degollado por la ambición de un hombre soberbio de riqueza, gloria y esclavitud. Nadie sabe, pues l polvo de los años los ha vuelto referencias enajenadas de libros de historias (que nadie lee, pues no hay fantasías en ellas).
Olvido, hermanos, olvido, es como la música que come almas en un ir y venir de tiempos, las trae, la corretea, las abrasa, la acalora y la pierde, muertas en su alegria de haber pasado ya por eso, finalizadas y buentas a su humus original, como hombres, fetilizando la tierra del recuerdo, con sus anonimos sueños y esperanzas. ¿Por que tenemos profundos silencios? simple, en el silencio existe el señor y el siervo en igual condición. Pobre en ojos de soñar, tranquilos es su deseo de estar.

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Enamorarse y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Teoría de conjuntos

Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía.
En algunos casos
la suma de armonías
puede ser casi
empalagosa.
En otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza.

Mario Benedetti