29.10.10

Mundos idos, mundos otros

Escapé, huí del caos, y me interne en la soledad del parque, a pensar, a curiosear, a mendigar atención y solicitar un minuto de olvido. Disfrutaba de como el viento encorvaba el gigantesco árbol, en un intento penoso de someterlo. Mientras, el sol tímido sobre mi rostro, me hace estallar en ideas, en situaciones, que fugaces desarrollan conflictos entre personajes que buscan autor, como olas hambrientas de arena, yendo y yéndose sin que después haya recuerdo de lo que fueron: una buena idea.

Escuchando música, me drogo con cada tonada que suena, en una amplia visión dados por mis anteojos, lupas de artificio. Soy el malo y el feo (pero nunca el bueno), el desadaptado, el pervertido, el soñador, hombre de letras inconclusas; soy él y además Él, un pequeño dios de un reino ninguneado. Desaparezco, tú desapareces, desaparecemos todos, en un mar de chirriantes esperanzas, proyectados en el horizonte.

Me manifiesto y exclamo "¡ergo!" y el mundo acalla ante mi mandato, me observa y continua con su vacua plática sobre si misma, el mundo ido, el mundo otro, el mundo ajeno a mi mundo

Animal Instinct

"Y la cosa que me afecta
es que nunca realmente veras
Y la cosa que me alucina
es que siempre estare en la duda"

Taxativa y perentoriamente: ¡ergo!.