26.1.14

De la vida

Estamos escuchando y no somos ciegos, esta es tu vida, este es tu tiempo.

Sólo quiero decirlo todo, y no acabar muerto en la memoria. Sólo quiero que veas el mundo lleno de ti, sin que eso baste para llenarlo.

Estamos escuchando y no somos ciegos, esta es tu vida, este es tu tiempo.

Ven y dí cuanto salga de tu boca. Ven y haz de tu sueño la verdad.

Estamos escuchando y no somos ciegos, esta es tu vida, este es tu tiempo. Mi tiempo.

5.1.14

Hay incendios...

Hay incendios en mi cabeza que acaban con recuerdos, a-c-a-b-a-r-á-n a-c-a-b-a-n-d-o c-o-n t-o-d-o.
Hay fuego ¡Fuego! e informarán la ira y el rencor que haya alguna vez guardado.
Surgirá un Infierno de polvo y remordimiento del cuál no emergerá un fénix al vuelo. Ese polvo sólo tiene como destino el viento. Ese destino sólo tiene que ser lanzado al olvido. Viento al olvido, corriendo lejos con alas de mariposa, tranquilidad huida bajo la mortaja.
Corre más allá del viento y se pierde contigo.

2.1.14

Shakespeare se equivocó

No. La muerte nunca será el pago. Habrán quienes piensen que la tierra y el cajón lo ocultan todo y guarda eterno el silencio culposo. No. Shakespeare se equivocó. No hay tal perdón ni olvido. Lo sé, bajo la mortaja todo continua. Lo sé.

1.1.14

Ella

Ella tenia historias tras historias en su cuerpo. Se veía en sus pasos; se notaba en su voz; la delataba su mirada; simplemente no quería esconderlo.
Ella conocía de artilugios, armas y dramas. Ella conocía el miedo y a sobrevivirlo. Ella guardaba secretos que eran mejor no conocer. Ella sabe mentir, y sincerar el alma con quién guarda culpas. Y yo la amo ¿qué pecado podría haber en eso?

Risa

Tu risa. Reina de la mañana con lagañas y simulacros despestares, te haces ver. Nada pasa, ya pasó y todos despiertos ya están. Tu risa otra vez. Perezosa princesa, dejas mal a los principes de ésta ciudad. Despiertas principes y los vuelves zombies, que vagan desgarrando amor sin fortuna. Tu risa convierte. La madrugada se siente fresca hoy y la furia ciudadela comienza a rodar. Y tu risa despierta y tu sueño deja plantado el recuerdo en está ciudad. Tu risa, tu sonrisa y tu mirada. Un lunar en tu espalda fue lo último que dejo ver tu abrazo antes de lanzarme a la montaña de deberes. Tu risa te sello en mi mirada. Tu risa y tu mirada, son luceros enceguecedores, aún más que el sol. Tu sonrisa, tu risa, mi sol.