¡Adiós, Mario!
¡Se nos ha muerto Mario!. Llevo mas de una semana sin poder asimilarlo, levantandome de mala gana, con un libro de almohada; siento ser un huérfano de alma.
Realmente no hay poesía que duela más que la sin poeta.
Algunos dicen que te has muerto de Amor -y yo les creo- un hombre como usted merecía de tan gloriosa muerte. "Acontece la noche y estoy solo/ cargo conmigo mismo a duras penas/ al buen amor se lo llevó la muerte/ y no sé para quien seguir viviendo", escribió, amigo mio, don Mario. Tenia pena. Claro se le había muerto en el olvido su musa; y luego, más tarde, a su lado su esposa.
Mario-poeta, te nos has muerto, y algunos dicen fue porque era hora para que te sembráramos -ellos pecan de obvios, ya hace años que ese hombre se había sembrado, enterrado y brotado en nuestros corazones- en nuestras cabezas.
¡Se nos ha muerto Mario!. Moriste de viejo y recordado, siendo envidia -póstuma- de muchos jóvenes que mueren sin que nadie se esfuercen en saber que les paso; realmente tuviste suerte, moriste bien.
Realmente no hay poesía que duela más que la sin poeta.
Algunos dicen que te has muerto de Amor -y yo les creo- un hombre como usted merecía de tan gloriosa muerte. "Acontece la noche y estoy solo/ cargo conmigo mismo a duras penas/ al buen amor se lo llevó la muerte/ y no sé para quien seguir viviendo", escribió, amigo mio, don Mario. Tenia pena. Claro se le había muerto en el olvido su musa; y luego, más tarde, a su lado su esposa.
Mario-poeta, te nos has muerto, y algunos dicen fue porque era hora para que te sembráramos -ellos pecan de obvios, ya hace años que ese hombre se había sembrado, enterrado y brotado en nuestros corazones- en nuestras cabezas.
¡Se nos ha muerto Mario!. Moriste de viejo y recordado, siendo envidia -póstuma- de muchos jóvenes que mueren sin que nadie se esfuercen en saber que les paso; realmente tuviste suerte, moriste bien.
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