El candidato
Muy al fondo la casa
guarda, entre toda su maleza, un nogal, y este a su vez, un pequeño gorrión, que canturriento se posa en una de sus ramas, siempre yendo
de un lado a otro, mientras sus pacientes compañeros de nicho escuchan y
observan su esmerado canto.
Mi padre le llamaba "el candidato"
pues todos los días, desde ya hace un tiempo, se posaba en la misma rama,
pudiendo estar horas dedicado a entonar una encendida canción.
Hermoso era verlo silbar las notas más encarnecidas,
surgidas de su explotado e hinchado pecho. Parece querer convencer. Y curioso
se tornaba su discurso cuando su tribuna intentaba interrumpirlo, ya que su
canto fuerte y sonoro no daba oportunidad al contrincante, llenando único el
ambiente. Hasta que, de un momento a otro, en pleno clímax, calla. Para luego silbar algunas
notas bajas de despido y rápidamente lejos fugarse, dejando el aire en un
reflexivo silencio.
Tiempo después regrese a casa, esperando poder volver
a escuchar a este diplomático cantor, sin embargo me comentaron que
"él" ya no se presentaba. Y al preguntar si alguien lo había visto,
mi padre comento con cierta despreocupación "supongo que ya habrá salido
electo".
Comentarios
Me gusto el escrito
el final me dejo una sensación tierna.... nosé porque
besitos
que te vaya super
Roger
Escucho a los Bunkers y leo tu blog y otros blogs en estas tardes lluviosas y nevadas y con crisis y con oscuridad que tenemos por aquí y mi corazón se llena con su música y letras y vuestras entradas y hace menos frío y menos crisis...y hay más luz...
Un saludo afectuoso y lleno de cariño desde la Alcarria hasta Chile.