5.4.08

The Ocius System now


Carta a mi mismo.
08-08-08
Mi mismo, presente.
Yo,
I hate you.

Atte.
Tu mismo

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Ve.
- ¡¿Qué?! ¿Cuernos, pechos, cara de chivo y olor a azufre? ¡Satanás!.

No. Solo era una hija de la noche.

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"Sana, sana, y cometé una rana" (Dicho [im]popular)
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Arrurú, mi niño.
Arrurú, mi sol.
Sino vendrá el coco,
Te verá y adoptará.
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"Dos más Dos es igual a un motón de matemáticos [ofendidos y cabizbajos]"

La mendiga

La mendiga bajaba siempre a la misma hora y se situaba siempre en el mismo tramo de escalinata, con la misma enigmática expresión de filosofo del siglo diecinueve.

Como era habitual, colocaba frente a ella su platillo de porcelana de Sèvres, pero no pedía nada a los viandantes. Tampoco tocaba quena ni violín, o sea que no desafinaba brutalmente como los otros mendigos de la zona.
A veces abría su bolsón de lona remendada y extraía algún libro de Hölderlin o de Kierkegaard o de Hegel y se concentraba en su lectura sin gafas.

Curiosamente, los que pasaban le iban dejando monedas o billetes y hasta algún cheque al portador, no se sabe si en reconocimiento a su afinado silencio o sencillamente porque comprendían que la pobre se había equivocado de época.


Mario Benedetti

1.4.08

5 poemas del Genio

Espectro

Con el rojo de la mala sangre
el naranjo del azafrán bastardo
el verde de los capotes canstrenses
y el amarillo de la fiebre tal
con el azul de la vieja nobleza
una pisca de añil adulterado
y algún que otro erudito a la violeta
puede formarse
con un poco de suerte
un asco iris


Mutis

Dios morirá de viejo
pesaroso y hastiado
triste por no poder
encomendarse
a dios

La Burbuja

En silencio universal
por compacto que sea
siempre se escucha el llanto
de un niño
en su burbuja

Eco

Nunca quise ser eco / y sin embargo
Nunca quise ser sombra / y sin embargo
Nunca quise ser duelo / y sin embargo
Nunca quise ser escondite / y sin embargo
me arrincono la vida

Sequía

No llueve
hace meses que no llueve
los pastizales y los bosques aullan
cuando los roza el fósforo del sol

También los corazones están secos
hace ya mucho que no llueven sueños
pero los corazones no se incendian
cuando los roza el fósforo del sol

Mario Benedetti