19.9.14

Sello

En un apretón de mano, los viejos sellan su palabra. No había nada más importante que la palabra dada. Era su alma, era el honor, la razón de ser llamados Hombres.

Y yo les creía.

Era un pacto entre Hombres. Era como decía el cura los domingos "en un inicio fue el Verbo, la Palabra, y ello creo todo. La Palabra es Dios y todos surgimos de su dictar". El poder de la Palabra, sinónimo del pensamiento, y no su máscara.

¿Qué sucedió con la palabra gastada de nuestro tiempo?

No soy un romántico soñador y sé que hay dudas y engaños en todo tiempo y lugar. Pero en ellos no los vi, era un todo o nada, un tiempo dentro del tiempo, un espacio que no existe.

Y Vivo, aún respiro, aún camino, aún siento y me miento. La vida es "distinta", "difícil" si la pienso, "monstruosa" si la digo. pero por ella yo digo "lucha" y el destino convierte mientras esa palabra "esperanza", la del fondo de la caja, me mantiene en pie.

Porque cuando digo tu nombre siento nombrar el huracán que da vueltas en mi vida, la pone de cabeza y la sangre se larga a mi cabeza. Y pienso, me das amor y dejo felizmente de hacerlo.

Mi palabra, aunque gastada, es de mi amada, y es amor, y surcará los caminos de la vida, dejando estelas en ese mar, como el hombre que ha dicho al fin de sus plegarías a sus hermanos. Amén y Te amo.